miércoles, 24 de noviembre de 2010

Transformando la práctica docente

“Reconocimiento de la práctica profesional en el campo educativo”

Hacer una retrospección sobre la propia práctica educativa implica ir más allá de los que los intereses particulares permiten comprender, es decir; para identificar cuales son las fortalezas y debilidades que facilitan establecer inferencias y explicaciones del porque de tales resultados escolares es preciso ir al trasfondo de lo que sucede cotidianamente dentro del aula.

Para tal efecto como dice Cecilia Fierro es imprescindible analizar la práctica educativa desde cada una de sus dimensiones y de esta manera poder interpretarla de diferentes ángulos, porque bien es cierto que existen aspectos que brindan satisfacciones y otros que sin darnos cuenta pueden generar dificultades.

Una realidad latente vinculada al trabajo colaborativo tiene que ver con la importancia de que entre los colectivos se tenga siempre la apertura para el diálogo, en un intercambio mediante el cual sea posible reflexionar acerca de lo que se hace o deja de hacer. A partir de ello se pueden realizar inferencias valiosas para ir mejorando los procesos en los cuales es de utilidad hacer adecuaciones o incluso cambiar por otras las estrategias y métodos empleados.

El “tomar riesgos al intentar nuevos proyectos y experiencias en la escuela”, (FIERRO, Cecilia)[1] invita a afrontar conscientemente los cambios y adecuaciones curriculares tendientes al desarrollo de nuevas habilidades, destrezas, aptitudes traducidas en términos de competencias, mismas que atiendan a los rasgos deseables del perfil de egreso de la educación básica.

La propuesta sobre descubrir valores de lo que se hace diariamente y plantearse preguntas – problemas que habrá que responder, introduce la idea de repensar constantemente el desempeño de cada clase, de cada momento en el que se desenvuelve el contexto escolar, desde la llegada, la forma en que se dan las instrucciones, en que se plantean las situaciones e incluso en la manera en que se establecen las consignas.

Las actividades sugeridas en el texto “Transformando la práctica docente”, aluden en cada una junto con sus propósitos la manera en que se puede llegar a obtener un nivel de autovaloración docente en planteamientos tales como el escribir que es lo que significa ser maestro. Una profesión que durante mucho tiempo ha recobrado diversos significados, mismos que a la ves dan pie para reconocer el papel de quien pone empeño en la actividad de enseñanza como fuente de sabiduría al ser solo un mediador para la construcción de aprendizajes significativos.

Sobre la propuesta didáctica: “luces y sombras de la actividad docente”, se puede establecer una clara analogía entre los obstáculos y los facilitadores del trabajo diario que tienen que ver con los ideales, con las alegrías, motivos, desilusiones, avenencias, satisfacciones entre otras que se presentan con frecuencia dentro del salón de clases.



[1] “Transformando la práctica Docente” Una propuesta basada en la Investigación-acción

martes, 23 de noviembre de 2010

Dimensiones del aprendizaje y la enseñanza

DIMENSIONES DEL APRENDIZAJE Y LA ENSEÑANZA;
TÉRMINOS Y ACCIONES
(ANÁLISIS)

Un bosquejo sobre educación me permitió recordar aquellas palabras en dónde escuché aquellas palabras sobre dimensión, dicha palabra tan peculiar me permitió vislumbrar la visión mediante la cuál podrían ser entendidas o explicadas diversas cosas, debido a que existen dimensiones en diversos ámbitos.

Sólo que, al adentrarme a la usanza tradicional de lo que los tecnicismos educativos me brindaban, encontré las referencias para comprender las dimensiones sobre el aprendizaje vistas desde la línea académica y operativa, es decir; donde el dominio de los conceptos y de los quehaceres de la realidad ante una situación problema.

Al verme envuelta en la necesidad de vincular mis conocimientos previos y ante las bondades que me propone la RIEB he tenido que ir encontrando los hilos que entremezclen mis concepciones con las nuevas, las cuáles son fascinantes y divertidas por las modalidades que presentan.

Es casi como el ser competente se convierte en el “hacer para ser” para de esa manera saber llegar a un propósito, con una estructura desarrollista y constructiva. Estas definiciones resonantes que están en boga, implican ir más allá de la simple cotidianidad por que es a través de una formación inteligente que se podrá desarrollar par a la vida un sentido crítico y de pertenencia que contribuyen a dimensionar a el aprendizaje y al enseñanza en sus justas orbitas.

Aterrizar lo anterior a la práctica educativa implica hacer mención de la competencia colaborativa en donde la constante convicción y apoyo mutuo fortalecen los lazos de aplicación y mejora en el planteamiento de secuencias didácticas útiles, atractivas y al alcance de los educandos.

Nada de esto podría ser posible sin una correcta vinculación entre la teoría y la práctica, ya que una aporta los elementos indispensables para organizar y desprender las ideas conceptuales con un enfoque bien cimentado y la otra permite poner en uso el andamio formativo y funcional pro el cual se desarrollaran novedosos productos.

Por lo anterior el argumento bien planteado que dice que el ser humano se transforma a medida que incorpora saberes y les aplica acciones que le permitan comprender el mundo que le rodea, se sustenta con las intencionalidades diarias que en el salón de clases por proponer desafíos a los infantes para que ellos busquen los medios y alternativas de solución, es una de las tareas presentes par que cada ves mas estos momentos puedan ir adquiriendo mayores significados.

Es por eso que si el alumno parte de la “mediación pedagógica” para construir su propio constructo esta cumpliendo con el trabajo escolar deseable. Para tal efecto es nuestra tarea encontrar el justo medio entre el discurso y la estrategia, las cuales se encuentran mediadas por el modo de enseñar y de aprender en las aulas.

En este sentido no basta con solo dominar los conocimientos, porque esto es solo un requisito y es parte del proceso, se requiere de más que seguir el programa sino que ir en búsqueda de nuevos horizontes que optimicen la praxis educativa.